¿Qué es un contrato fijo discontinuo y cómo funciona?

Descubre qué es y cuándo aplica el contrato fijo discontinuo: la clave para unir flexibilidad empresarial y beneficios laborales completos para trabajadores en un solo acuerdo.

Tabla de contenidos

La legislación laboral española ofrece una diversidad de modalidades contractuales que las empresas pueden utilizar para satisfacer sus requerimientos en la gestión de personal. Entre las modalidades, encontramos el contrato de trabajo fijo discontinuo, una modalidad de contrato que, aunque no es nueva, ha ganado relevancia en un entorno económico que demanda adaptabilidad y eficiencia tanto de empresas como de trabajadores. Pero, ¿qué es exactamente un contrato fijo discontinuo y cómo puede transformar la relación laboral tradicional en una ventaja competitiva para tu empresa y una oportunidad de estabilidad para tus empleados?

El contrato fijo discontinuo se caracteriza por ofrecer un marco de empleo indefinido, pero con la particularidad de adaptarse a trabajos que no requieren una prestación de servicios continua a lo largo del año. Esta flexibilidad lo convierte en una herramienta clave para sectores con demanda de trabajo estacional o proyectos específicos que no justifican un contrato permanente a tiempo completo. Pero, más allá de su definición, este tipo de contrato alberga un potencial aún mayor: la posibilidad de crear relaciones laborales más humanas, adaptativas y comprometidas.

¿Cómo puede, entonces, un modelo de contrato tradicionalmente asociado con la incertidumbre, convertirse en un vehículo para la estabilidad y el crecimiento tanto para trabajadores como para empleadores? La respuesta a esta pregunta revelará la versatilidad del contrato fijo discontinuo y su capacidad para alinear las necesidades de las empresas con las expectativas de los empleados en un mercado laboral en constante evolución.

Definición de contrato fijo discontinuo

El contrato fijo discontinuo es un tipo de contrato indefinido, pero con la particularidad de que el trabajo no se realiza de manera continua a lo largo del año, sino en periodos determinados, ya sea por la naturaleza estacional de la actividad económica o porque se ejecutan proyectos de duración determinada con periodos de inactividad entre ellos. Esta modalidad permite a las empresas contar con trabajadores fijos para realizar trabajos con necesidades de empleo irregular, garantizando a los empleados una continuidad y estabilidad laboral que otros contratos temporales no ofrecen.

Desde el punto de vista legal, el contrato fijo discontinuo está regulado por el Estatuto de los Trabajadores en España, específicamente en sus artículos dedicados a la contratación indefinida. La normativa establece el marco dentro del cual se deben realizar los llamamientos de los trabajadores para los períodos de actividad, así como los derechos y obligaciones tanto de la parte empleadora como de la empleada durante los periodos de inactividad. Además, se detallan los procedimientos para la finalización del contrato, que, si bien es indefinido, puede terminarse bajo ciertas condiciones especificadas por la ley.

Esta regulación busca equilibrar la flexibilidad que necesitan las empresas para adaptarse a las fluctuaciones del mercado, con la seguridad laboral que los trabajadores requieren. Al proporcionar un marco legal claro, el contrato fijo discontinuo facilita una relación laboral que se adapta a las realidades económicas actuales, promoviendo la estabilidad en el empleo y la adaptabilidad en la gestión de recursos humanos.

Características principales del contrato fijo discontinuo

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El contrato fijo discontinuo se distingue dentro del marco laboral español por una serie de características que lo hacen particularmente atractivo tanto para empleadores como para empleados en determinados sectores. Esta modalidad contractual, por su naturaleza, combina la estabilidad de un contrato indefinido con la flexibilidad requerida por trabajos de carácter estacional o intermitente, creando un equilibrio único entre seguridad laboral y adaptabilidad empresarial.

Naturaleza del contrato: indefinido con periodos de actividad específicos

A diferencia de los contratos temporales, el contrato fijo discontinuo es indefinido, lo que significa que establece una relación laboral de larga duración entre el trabajador y la empresa. Sin embargo, la prestación de trabajo no se realiza de manera continua, sino en periodos específicos de actividad determinados por las necesidades del puesto o la estacionalidad del sector. Esta particularidad proporciona a los trabajadores una mayor seguridad laboral, mientras dura el contrato, y a las empresas, la posibilidad de contar con personal cualificado y comprometido durante las temporadas de mayor demanda.

Cabe destacar que el contrato fijo discontinuo se puede aplicar tanto a jornada completa como a jornada parcial. Por ejemplo, este tipo de contrato resulta adecuado para un empleado que trabaje a tiempo parcial únicamente durante la temporada estival.

Aplicabilidad por sectores

Este tipo de contrato es especialmente útil en sectores donde la demanda de trabajo varía significativamente a lo largo del año. Sectores como la agricultura, el turismo, la hostelería, y ciertas áreas del sector servicios, se benefician enormemente de la flexibilidad que ofrece el contrato fijo discontinuo, permitiendo a las empresas ajustar su personal a las fluctuaciones del mercado sin perder talento.

Según indica la normativa, el contrato fijo discontinuo debe aplicarse para los siguientes casos:

  • Trabajos de naturaleza estacional.
  • Trabajos vinculados a actividades productivas de temporada.
  • Desarrollo de trabajos que no tengan naturaleza estacional o de temporada pero que, siendo de prestación intermitente, tengan periodos de ejecución ciertos, determinados o indeterminados. 
  • Prestación de servicios en el marco de ejecución de contratos mercantiles o administrativos que, siendo previsibles, formen parte de la actividad ordinaria de la empresa.
  • Relaciones entre una Empresa de Trabajo Temporal (ETT) y una persona contratada para ser cedida, coincidiendo en este caso los períodos de inactividad con el plazo de espera entre contratos. 

Derechos y deberes: comparativa con otros contratos

Los trabajadores bajo contrato fijo discontinuo gozan de los mismos derechos laborales que aquellos con contratos indefinidos a tiempo completo o parcial, incluyendo acceso a vacaciones, permisos, y beneficios de seguridad social, proporcionalmente a las horas trabajadas durante los periodos de actividad. Esto contrasta con los contratos temporales, donde la seguridad laboral y los beneficios pueden ser más limitados. Además, tanto empleadores como empleados deben cumplir con sus deberes respectivos, incluyendo el respeto a los procedimientos de llamamiento y reincorporación, garantizando así una colaboración efectiva y conforme a la ley.

Es importante diferenciar entre el contrato fijo discontinuo y el contrato de duración determinada, anteriormente denominado contrato temporal. Con las recientes modificaciones legislativas, se ha reducido el margen para la utilización de contratos temporales, los cuales ahora se circunscriben exclusivamente a situaciones específicas:

  • Contrato por circunstancias de la producción. Se aplica en supuestos muy concretos, relacionados con oscilaciones en la actividad habitual de la empresa. 
  • Contrato por sustitución de persona trabajadora. 

Fuera de estas situaciones, es necesario seleccionar el tipo de contrato que mejor se ajuste a la situación laboral específica, considerando que cualquier desviación o contratación que incumpla la legislación se tratará como un contrato indefinido. Además, el empleador podría enfrentarse a multas administrativas que oscilan entre los 1.000 y los 10.000 euros por cada contrato temporal que debiera haberse considerado indefinido. Por ello, resulta esencial estar bien informado sobre cómo proceder en caso de una inspección laboral.

Por tanto, el enfoque prioritario no solo se establece en el contrato indefinido ‘tradicional’ (de jornada completa y continua), sino también en la contratación bajo la modalidad de trabajo fijo discontinuo, por encima de los contratos temporales. Este ajuste en la normativa es una de las principales innovaciones introducidas por la reforma laboral de 2022.

Funcionamiento del contrato fijo discontinuo

El funcionamiento del contrato fijo discontinuo se inicia con un proceso de contratación que, aunque comparte similitudes con otros tipos de contratos indefinidos, incorpora pasos específicos que atienden a su naturaleza particular. Este procedimiento garantiza que tanto el empleador como el empleado entiendan claramente las condiciones y expectativas del trabajo a realizar en períodos determinados de actividad.

Proceso de contratación: pasos para establecer un contrato fijo discontinuo

  1. Identificación de la necesidad: El primer paso consiste en que el empleador identifique la necesidad de cubrir un puesto de trabajo con características de discontinuidad. Esto puede ser debido a la estacionalidad de la actividad o a la ejecución de proyectos específicos con periodos de inactividad entre ellos.
  2. Definición de condiciones: Una vez identificada la necesidad, se procede a definir las condiciones del contrato, incluyendo la duración estimada de los periodos de actividad, las tareas a realizar, y el salario. Es importante especificar claramente los criterios para los llamamientos de reincorporación al trabajo y los periodos de inactividad.
  3. Redacción del contrato: Con las condiciones definidas, se redacta el contrato, incluyendo todos los elementos requeridos por la ley, como la identificación de las partes, la descripción del trabajo, y los derechos y deberes de cada parte. Este documento debe reflejar la naturaleza indefinida del contrato, así como su característica de discontinuidad.
  4. Firma del contrato: El último paso es la firma del contrato por ambas partes. Con la firma, el contrato fijo discontinuo queda formalmente establecido, comprometiendo al empleador a realizar los llamamientos en los periodos de actividad acordados y al trabajador a prestar sus servicios durante estos.

Este proceso de contratación asegura que la relación laboral se inicie con una base sólida y clara, estableciendo un marco de trabajo que beneficia a ambas partes mediante la flexibilidad y la estabilidad laboral.

Llamamiento y reincorporación: cómo y cuándo se realiza el llamamiento a los trabajadores

El proceso de llamamiento y reincorporación es un aspecto clave en el funcionamiento del contrato fijo discontinuo, estableciendo cómo y cuándo los trabajadores son convocados para retomar sus actividades laborales durante los periodos de actividad previstos. Este mecanismo garantiza la organización y la previsibilidad tanto para el empleador como para el empleado.

  1. Notificación del llamamiento: El empleador debe notificar al trabajador su llamamiento para reincorporarse al trabajo, respetando los plazos y la forma establecidos en el contrato o en el convenio colectivo aplicable. Esta notificación debe ser clara, especificando el inicio del periodo de actividad y las condiciones laborales durante el mismo.
  2. Antelación del llamamiento: La antelación con la que se debe realizar el llamamiento varía según lo establecido en el contrato o en el convenio colectivo, pero siempre debe proporcionar al trabajador un tiempo razonable para prepararse para la reincorporación, asegurando así su disponibilidad.
  3. Aceptación del trabajador: Una vez recibida la notificación, el trabajador está obligado a reincorporarse al trabajo en las fechas indicadas, salvo que exista una causa justificada que le impida hacerlo. La negativa injustificada a reincorporarse puede ser considerada incumplimiento contractual.
  4. Documentación: Es recomendable que tanto el llamamiento como la reincorporación queden documentados por escrito, para evitar malentendidos y proporcionar un registro en caso de disputas.

Este proceso de llamamiento y reincorporación asegura que los periodos de actividad se gestionan con eficiencia y transparencia, permitiendo a las empresas contar con el personal necesario en momentos clave y a los trabajadores, organizar su vida laboral y personal con previsibilidad.

Periodos de inactividad: qué ocurre durante estos periodos para el empleado y el empleador

Los periodos de inactividad son una característica inherente al contrato fijo discontinuo, marcando fases en las que el trabajo no se realiza y el empleado no presta servicios debido a la naturaleza estacional o intermitente de la actividad laboral. Estos intervalos tienen implicaciones tanto para el empleador como para el trabajador, que se gestionan de manera que se respeten los derechos de ambas partes y se mantenga la relación laboral a largo plazo.

  1. Derechos del trabajador: Durante los periodos de inactividad, el trabajador no recibe salario por parte del empleador, pero mantiene su vínculo laboral y, en muchos casos, puede tener derecho a percibir prestaciones por desempleo. Esto permite al trabajador contar con un ingreso durante estos periodos, siempre y cuando cumpla con los requisitos establecidos por la seguridad social.
  2. Obligaciones del empleador: El empleador debe garantizar que el proceso de llamamiento para los próximos periodos de actividad se realice conforme a lo estipulado en el contrato y el convenio colectivo. Además, debe mantener actualizada la información de contacto del trabajador para asegurar una comunicación efectiva.
  3. Preparación para el próximo periodo de actividad: Tanto empleadores como trabajadores pueden aprovechar estos periodos para la formación y el desarrollo profesional. El empleador puede planificar las necesidades futuras de la empresa y organizar la formación necesaria para sus empleados, mientras que los trabajadores tienen la oportunidad de mejorar sus habilidades y competencias.

Los periodos de inactividad, gestionados adecuadamente, cumplen con una función reguladora entre las fases de trabajo y ofrecen oportunidades para la planificación estratégica y el desarrollo profesional, fortaleciendo la relación laboral y fomentando un entorno de trabajo más preparado y resiliente.

Beneficios del contrato fijo discontinuo

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Este modelo de contrato ofrece una serie de beneficios tanto para empresas como para el empleado fijo discontinuo, destacándose los siguientes puntos:

Para empresas

  • Flexibilidad operativa: Permite ajustar la plantilla laboral a las necesidades reales de la empresa, adaptándose a las fluctuaciones de la demanda y los picos de actividad específicos.
  • Retención de talento: Ayuda a mantener a talento dentro de la empresa, ofreciendo estabilidad laboral a través de contratos indefinidos, lo que reduce los costes de reclutamiento y formación.
  • Reducciones fiscales: posibilita el acceso a reducciones y bonificaciones aplicables a los contratos de trabajadores fijos.
  • Cumplimiento legal: se evita el riesgo de litigios por contratos indebidos y las consiguientes sanciones administrativas que podrían imponerse por el uso inapropiado de contratos temporales.

Para trabajadores

  • Estabilidad laboral: Ofrece seguridad de empleo en sectores con demanda de trabajo estacional o intermitente, superando las limitaciones de los contratos temporales.
  • Derechos asegurados: Garantiza el acceso a derechos laborales fundamentales, como vacaciones, permisos, y prestaciones sociales, en proporción al tiempo trabajado durante los periodos de actividad.

Estos puntos destacan cómo el contrato fijo discontinuo establece un equilibrio entre las necesidades de flexibilidad de las empresas y la seguridad laboral de los trabajadores, beneficiando a ambas partes en la relación laboral.

Para concluir

A lo largo de este artículo, hemos explorado en detalle el contrato fijo discontinuo, una modalidad de contratación que representa una solución equilibrada y estratégica para ciertas situaciones del mercado laboral actual. Diferenciándolo claramente de los contratos de duración determinada, hemos visto cómo este tipo de contrato se caracteriza por ofrecer una relación laboral indefinida, pero adaptada a las necesidades de trabajo estacional o intermitente, lo cual beneficia tanto a empresas como a trabajadores.

Para las empresas, el contrato fijo discontinuo destaca como una herramienta de flexibilidad, permitiéndoles adaptar su personal a los ciclos de actividad económica y mantener un equipo experimentado sin necesidad de formación inicial. Para los trabajadores, promete estabilidad laboral y acceso a derechos y prestaciones, superando las limitaciones de los contratos temporales.

La implementación de este tipo de contrato refleja un compromiso con la adaptabilidad y la seguridad en el empleo, subrayando la importancia de encontrar un equilibrio entre la flexibilidad operativa de las empresas y la protección laboral de los empleados

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